¿Podría desaparecer la lectura del reloj analógico en los próximos años?

Cada vez más jóvenes tienen dificultades para leer un reloj analógico, lo que ya está generando cambios concretos en las aulas.

En países como Reino Unido y Filipinas, algunas escuelas reemplazaron los relojes tradicionales por versiones digitales para reducir el estrés durante los exámenes.

La tendencia desató un debate entre docentes, investigadores y familias sobre qué habilidades básicas vale la pena preservar.

Una investigación en Filipinas encontró que, si bien los alumnos reconocen el valor del dispositivo tradicional, su desempeño promedio fue de 68,5%.

Además, se registraron caídas notorias en conceptos como «cuarto para» o «media hora».

En Estados Unidos, Kentucky reveló que el 27,3% no logró resultados satisfactorios, confundiendo manecillas y cometiendo errores al contar los minutos.


Parte de los especialistas atribuye el fenómeno no a una pérdida de inteligencia sino a un cambio de hábitos.

Los adolescentes consultan la hora casi exclusivamente en el celular o la computadora, lo que reduce la exposición cotidiana a los formatos tradicionales.

El matemático Kester Brewin lo compara con la desaparición de la regla de cálculo, señalando que las habilidades caen en desuso cuando los instrumentos evolucionan.


Frente a este escenario, investigadores proponen reforzar la enseñanza del reloj analógico más allá de los primeros años escolares, incorporar materiales didácticos específicos y capacitar a los docentes para abordar las dificultades detectadas.


La menor exposición cotidiana a relojes analógicos es señalada como una de las principales causas del fenómeno.

Geoff Barton, secretario general de la Association of School and College Leaders del Reino Unido, explicó que muchos jóvenes ya no ven relojes de pulsera analógicos con frecuencia.

Malcolm Trobe, directivo del sindicato de directores, remarca que los adolescentes consultan la hora casi exclusivamente en sus teléfonos y computadoras.

La brecha entre la valoración que los estudiantes le asignan al reloj tradicional y su desempeño real al usarlo es uno de los hallazgos más llamativos de las investigaciones, y se repite tanto en Filipinas como en Estados Unidos.

Las recomendaciones apuntan a reforzar la presencia de relojes analógicos en hogares y escuelas, extender su enseñanza más allá de los primeros años del ciclo escolar y desarrollar materiales didácticos adaptados a distintos contextos tecnológicos.

También se plantea la capacitación docente para abordar las dificultades específicas en el vocabulario horario y en la distinción de las manecillas.



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