La NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmaron que una intensa llamarada solar de clase X1.9, registrada el 18 de enero, dio origen a una de las tormentas geomagnéticas más fuertes de los últimos años.
El fenómeno activó alertas globales de clima espacial y mantiene en vigilancia a la Argentina.
La llamarada, captada por el satélite Solar Dynamics Observatory (SDO), estuvo acompañada por una eyección de masa coronal (CME) que avanzó hacia la Tierra.
Generó una tormenta geomagnética de nivel G4 (severa) y una tormenta de radiación solar de nivel S4, un umbral poco frecuente que no se observaba desde 2003.
Entre las consecuencias más visibles se registraron auroras en latitudes inusuales, mucho más allá de los polos.
Impacto en Argentina
Los reportes advierten que las áreas más sensibles serán el sur del país y las regiones próximas a la Antártida, donde las perturbaciones del campo magnético suelen sentirse con mayor intensidad.
Allí podrían producirse fallas en servicios de comunicación y navegación, especialmente en sistemas que dependen de señales satelitales como el GPS.
Los riesgos principales son:
- Interrupciones transitorias en satélites y sistemas de posicionamiento.
- Problemas en comunicaciones de radio de alta frecuencia.
- Riesgos para operaciones aéreas en zonas polares.
- Posible observación de auroras en cielos australes.
Según consignó Noticias Argentinas, el impacto en el país se espera en el corto plazo, con un pico de intensidad durante el fin de semana del 31 de enero.
La información resulta clave para el sector marítimo y aéreo, que deberá reforzar medidas de precaución ante posibles cortes temporales de comunicación.
También, se tendrán que sostener protocolos de navegación convencionales como respaldo.

