El Gobierno nacional avanzó este lunes con una nueva desregulación en materia de importaciones vinculada al sistema de salud.
A partir de la Disposición 224/2026 de la ANMAT, publicada en el Boletín Oficial, clínicas u hospitales de todo el país podrán importar equipamiento médico usado y reacondicionado.
La medida habilita el ingreso de aparatología de segunda mano, tanto reacondicionada en el exterior como destinada a en la Argentina, siempre que cumpla con los controles correspondientes.
Sin embargo, la normativa no alcanza a los productos médicos de uso único, que continúan excluidos del nuevo régimen.
Desde el Ejecutivo señalaron que la resolución busca reducir costos y simplificar procesos administrativos que hasta ahora dificultaban el acceso a tecnología médica importada.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, celebró la decisión en redes sociales.
Destacó que apunta a lograr “menos costos y burocracia, y más calidad en el servicio de salud”.
El ministro de Salud, Mario Lugones, aseguró que el equipamiento que se importe bajo este esquema será seguro y de calidad.
Según él, permitirá incorporar equipos más modernos, mejorar diagnósticos y tratamientos, además de reducir derivaciones que suelen demorar la atención médica.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sostuvo que la medida representa un beneficio clave para hospitales y clínicas, especialmente los de menor tamaño.
Explicó que ahora podrán importar equipos sin depender de empresas reacondicionadoras autorizadas.
Sturzenegger cuestionó además la resolución de la ANMAT vigente desde 2007, que limitaba la importación a usuarios finales o empresas específicas y exigía reacondicionamientos obligatorios.
Al final, reducía la competencia y elevaba los costos.
El nuevo régimen contempla tres modalidades:
- Equipos reacondicionados en el exterior
- Equipos usados que no requieran reacondicionamiento
- Equipos usados sin acondicionar, destinados a ser reacondicionados en la Argentina
La ANMAT estableció un sistema de controles, informes y certificaciones diferenciados según el tipo de equipamiento.
Los dispositivos médicos se clasifican en cuatro niveles de complejidad: desde los de bajo riesgo (como mobiliario) hasta los de alto riesgo, como implantes o equipos de diálisis.
A pesar del bajo costo que implicaría para los hospitales y la facilidad para renovar tecnología en salud se trata de una baja en la calidad del equipamiento.
Se trataría de productos de segunda mano, corriendo un riesgo sanitario en los hospitales.

