¿Se viene la Tercera Guerra Mundial?: venció el Tratado Nuclear entre Rusia y EE.UU.

Este jueves 5 de febrero expiró el New START, el último gran tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, sin que se haya alcanzado un reemplazo inmediato.

Por primera vez en más de medio siglo, las dos mayores potencias atómicas ya no están sujetas a límites legales vinculantes que restrinjan sus arsenales.


El acuerdo, firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, y ratificado en 2011, representó durante más de una década un pilar de estabilidad y previsibilidad en la relación entre Washington y Moscú.

Establecía un máximo de 1.550 ojivas nucleares desplegadas por país, además de 700 sistemas de lanzamiento y un régimen de verificación con inspecciones in situ y datos compartidos.

Ya no existen mecanismos bilaterales de control ni protocolos de transparencia

Aunque Rusia suspendió formalmente su participación en 2023, el tratado seguía siendo un símbolo de contención.

Sin embargo, las tensiones derivadas de la guerra en Ucrania y la falta de diálogo estratégico hicieron imposible un nuevo consenso antes de su vencimiento.

Riesgos de una nueva carrera armamentista


Expertos en seguridad internacional advierten que, sin límites formales ni transparencia, el riesgo de una nueva carrera nuclear aumenta.

La modernización acelerada de arsenales, la espiral de desconfianza y la posibilidad de errores de cálculo podrían generar consecuencias graves para la estabilidad global.

El recuerdo de la Guerra Fría vuelve a instalarse en el debate internacional.


El New START reemplazó acuerdos anteriores como el START I y el Tratado de Moscú (SORT), que durante décadas limitaron la proliferación de armas estratégicas.

Originalmente tenía una vigencia de diez años, con posibilidad de una única prórroga de cinco, ejercida en 2021 por la administración de Joe Biden.

Sin contemplar nuevas extensiones, el pacto estaba destinado a expirar en 2026 si no se alcanzaba un nuevo entendimiento.


Rusia declaró que ya no está vinculada por obligaciones del tratado y que es “libre para elegir sus próximos pasos estratégicos”, aunque aseguró que actuará de manera responsable.

Estados Unidos, en tanto, manifestó interés en negociar un nuevo acuerdo que incluya a China, cuyo arsenal nuclear crece rápidamente, aunque Pekín rechazó participar.



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