Un grupo de investigadores del CONICET logró un avance clave en la búsqueda de la materia oscura, uno de los fenómenos más misteriosos de la física moderna. A partir del análisis de datos del detector de ondas gravitacionales LIGO, los especialistas encontraron indicios que podrían acercar a la detección directa de este componente invisible que constituye gran parte del universo.
El estudio se enfocó en las llamadas “fallas” o anomalías registradas por el detector, conocidas como glitches. Lejos de descartarlas como simples errores técnicos, los científicos plantearon que algunas de estas señales podrían ser producto del paso de materia oscura cerca de la Tierra. Tras examinar cerca de un centenar de estos eventos, identificaron un pequeño grupo que no puede explicarse por causas convencionales, lo que abre una nueva línea de investigación.
La materia oscura representa alrededor del 85% de la materia del universo, pero no emite ni interactúa con la luz, lo que la vuelve prácticamente imposible de observar con métodos tradicionales. Su existencia se infiere por sus efectos gravitacionales a gran escala, por lo que encontrar formas de detectarla directamente es uno de los principales desafíos de la ciencia contemporánea.
El trabajo, publicado en una revista científica internacional, permitió establecer nuevos límites sobre la posible presencia de materia oscura en el entorno terrestre y sienta las bases para futuros experimentos. Según los investigadores, este enfoque podría transformar herramientas ya existentes en detectores capaces de captar señales de uno de los componentes más esquivos del cosmos, marcando un paso importante para comprender la estructura y evolución del universo.


