El gobierno de Noruega anunció que, a partir del próximo ciclo escolar, los estudiantes de entre 6 y 13 años no podrán utilizar herramientas de inteligencia artificial generativa en las aulas. La medida busca reforzar el aprendizaje tradicional y priorizar la lectura, la escritura y las matemáticas en la educación primaria.
El primer ministro Jonas Gahr Støre explicó que la decisión apunta a evitar que los alumnos dependan demasiado pronto de estas tecnologías y pierdan etapas fundamentales de su formación.
La normativa establece un uso escalonado. Los jóvenes de 14 a 16 años podrán emplear IA de manera limitada y bajo supervisión docente.
Los de 17 a 19 años recibirán formación específica para usarla de forma responsable en la universidad y el mercado laboral.
La decisión representa un giro en la política educativa de un país que había sido referente en digitalización escolar desde los años noventa.
Junto con la restricción, el Ejecutivo aprobó una ley para financiar el regreso de los libros impresos a las aulas.
Así, se reducde la dependencia de las pantallas y recuperando métodos tradicionales de enseñanza.
Noruega se convierte así en el primer país europeo en aplicar una prohibición explícita de este tipo, siguiendo el modelo de China, que adoptó medidas similares en 2025. El gobierno también presentó un plan para limitar el acceso de menores de 16 años a las redes sociales, en línea con políticas de otros países como Australia.

