Un relevamiento de la Asociación Civil ACCAURA reveló que la cantidad de choferes de aplicaciones pasó de 300.000 en 2023 a 600.000 en 2026, lo que representa un crecimiento explosivo del sector. El fenómeno está impulsado por el desempleo y la caída de la clase media, que empujaron a miles de personas a buscar en el volante una salida económica.
El perfil de los conductores cambió: ya no se trata de un trabajo elegido por rentabilidad, sino por necesidad. Se sumaron profesionales, jubilados y cada vez más mujeres jefas de hogar. La mayoría trabaja full time, entre 10 y 12 horas diarias, y este ingreso es su principal sustento. Los más jóvenes, en cambio, se volcaron al delivery.
Actualmente existen unos 5.000 autos alquilados en el sistema, con costos semanales de entre $380.000 y $400.000. Quienes optan por leasing enfrentan cuotas de hasta $460.000 por semana durante 36 meses, sin posibilidad de pausas por enfermedad o vacaciones. “El ritmo es matador, hay que estar entre 10 y 12 horas por día”, advirtió Pablo León, presidente de ACCAURA.
Para alcanzar $2 millones limpios al mes, un conductor debe trabajar entre 45 y 50 horas semanales, descontando combustible y la comisión de las apps, que se quedan con entre el 30% y el 50% de cada viaje. Además, factores como pagar con tarjeta, tener poca batería o aceptar viajes baratos influyen en el algoritmo y encarecen la tarifa.
Desde el sector reclaman la aplicación del convenio de la OIT para trabajadores de plataformas, que aún debe ser ratificado por el Gobierno. Piden derecho a sindicalizarse, un convenio colectivo que transparente los algoritmos y que las decisiones automatizadas pasen por revisión humana.

