Una investigación internacional publicada en Scientific Reports y difundida por la Universidad Queen Mary de Londres demostró que las estrategias naturales de los anfibios para enfrentar el aumento de las temperaturas tienen límites fisiológicos. El hallazgo enciende nuevas alertas sobre el impacto del calentamiento global en la biodiversidad.
El trabajo se centró en renacuajos del sapo de espuelas ibérico (Bufo spinosus), que modifican su dieta según la temperatura: con más calor aumentan el consumo de materia vegetal y la ingesta total. Sin embargo, esa compensación pierde eficacia a medida que las temperaturas siguen en ascenso, afectando su desarrollo y estado físico.
Los resultados mostraron que los renacuajos criados en condiciones cálidas completaron su fase larvaria más rápido, pero emergieron más pequeños y en peor estado que los expuestos a temperaturas bajas. Además, el calentamiento alteró la composición de sus tejidos, lo que podría modificar su valor energético como presas y alterar el funcionamiento de ecosistemas acuáticos.
Los investigadores advirtieron que estos límites biológicos de adaptación tienen implicaciones para la conservación de la biodiversidad, especialmente en regiones mediterráneas donde se prevé un aumento de las temperaturas. Recomendaron proteger refugios térmicos en humedales y hábitats de agua dulce para mitigar los efectos del cambio climático en anfibios y otras especies de sangre fría.

