Profesionales de la salud, investigadores y autoridades coincidieron en que el envejecimiento de la población argentina es un proceso que ya no tiene marcha atrás. La combinación de menor natalidad y mayor expectativa de vida está transformando la estructura demográfica del país.
Según el cardiólogo Mario Glanc, para 2046 habrá más personas mayores de 65 años que menores de 15, y hacia 2050 podría producirse un cruce entre la caída de los nacimientos y el aumento de las defunciones. En la Ciudad de Buenos Aires, este fenómeno ya es una realidad: los mayores superan a los menores de 15.
Un informe del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) y el Ministerio de Salud proyecta que para 2040 la tasa de fecundidad se ubicará en 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del nivel necesario para el reemplazo generacional.
La presidenta de la Fundación FEIM, Mabel Bianco, vinculó el cambio con mayores niveles educativos, la participación laboral femenina y la postergación de la maternidad. “Esto no tiene vuelta atrás”, afirmó.
Los especialistas plantearon que el sistema sanitario debe adaptarse a este nuevo escenario, reforzando la prevención, la atención primaria y los cuidados de largo plazo. El desafío será garantizar que una población cada vez más longeva pueda envejecer con calidad de vida.

