Un basural argentino entre los más contaminantes del mundo

San Carlos de Bariloche enfrenta una crisis ambiental que amenaza su ecosistema.

Su vertedero municipal fue incluido por la International Solid Waste Association (ISWA) entre los 50 basurales más contaminantes del mundo, siendo el único de la Argentina en integrar esa lista.

El predio, ubicado en plena zona urbana, opera hace más de cuatro décadas sin medidas adecuadas de tratamiento ni control, acumulando más de 500.000 toneladas de residuos.

Cada día recibe unas 200 toneladas de basura, de las cuales apenas el 5% se recicla.

El ingeniero ambiental Ignacio Sagardoy, exfuncionario especializado en políticas ambientales, explicó que el problema se arrastra desde hace años.


Recordó que en 2014 se clausuró el antiguo basural y se inauguró una celda para residuos controlados, pero un incendio dañó la membrana protectora. Desde entonces la planta de tratamiento de lixiviados nunca entró en funcionamiento.

Los especialistas coinciden en que los efectos del vertedero sobre el ambiente son graves y difíciles de medir.

La ausencia de barreras impermeables permite que los líquidos tóxicos contaminen el suelo y las napas, poniendo en riesgo los lagos Gutiérrez y Nahuel Huapi.

Un relevamiento entre vecinos y médicos reveló que el 91% considera que el basural afecta su salud, con síntomas respiratorios, dermatológicos y psicológicos.

Además de los daños ambientales, el vertedero representa una fuente de sustento para decenas de familias que dependen de la recolección informal.

Las quemas descontroladas agravan el panorama y provocan emergencias frecuentes.

Sagardoy advirtió que la prioridad inmediata es evitar nuevos incendios y mantener una operación profesional, mientras se define el traslado a un relleno sanitario regional coordinado con Dina Huapi.

La ley provincial 5491, sancionada en 2020, ordenó cerrar todos los basurales a cielo abierto en un plazo de tres años.

En 2022, el Concejo Deliberante local adhirió a la norma, fijando el cierre definitivo para diciembre de 2023, pero el plazo no se cumplió.

El intendente Walter Cortés reconoció que “la basura es un problema” y apoyó el traslado del predio, aunque advirtió sobre los altos costos que implicaría.



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