En una maratónica sesión de extraordinarias, la Cámara de Diputados aprobó en general el Presupuesto 2026, aunque el oficialismo no consiguió sostener uno de los puntos centrales del proyecto.
El capítulo XI, que incluía la derogación de la Ley de Discapacidad, la Ley de Financiamiento Universitario y otras normas sensibles.
La votación dejó al descubierto las tensiones internas entre el Gobierno y sus aliados parlamentarios.
El texto general obtuvo 132 votos afirmativos, 97 negativos y 19 abstenciones, con el respaldo del interbloque Pro-UCR y de gobernadores peronistas alineados con la Casa Rosada.
Sin embargo, el capítulo XI fue rechazado por 123 votos contra 117, con dos abstenciones, lo que representó un golpe político significativo para el oficialismo.

¿Qué proponía el capítulo XI?
El apartado eliminado contenía una serie de derogaciones que el Gobierno consideraba clave para su programa fiscal:
- Eliminación de la Ley de Financiamiento Universitario
- Derogación de la Ley de Emergencia en Discapacidad
- Caída de la ampliación del régimen de zonas frías
- Eliminación de la movilidad del régimen de asignaciones familiares
- Prórroga de la emergencia en salud pediátrica
Además, el oficialismo había incorporado a último momento dos disposiciones estratégicas:
La facultad para que el jefe de Gabinete girara a la Ciudad de Buenos Aires los fondos de coparticipación reclamados por el gobierno porteño.
El financiamiento por $21.300 millones destinado al Poder Judicial, bajo la órbita del Consejo de la Magistratura.
La oposición interpretó estas incorporaciones como un intento de condicionar futuras judicializaciones del capítulo.
Negociaciones frenéticas y un final inesperado
Durante toda la jornada, el oficialismo negoció con gobernadores y bloques aliados para asegurar la aprobación en particular.
La estrategia incluyó reordenar la votación por capítulos y no por artículos para evitar que el polémico artículo 75 quedara expuesto.
Sin embargo, parte de los aliados decidió no acompañar el capítulo XI. Legisladores cercanos a los gobernadores de Catamarca, Tucumán y un grupo de radicales se desmarcaron, dejando al oficialismo sin los votos necesarios.
En el Gobierno reconocieron que la caída del capítulo fue “una catástrofe” y, en las horas posteriores, comenzó a circular la posibilidad de un veto presidencial al Presupuesto.
¿Qué sigue ahora?
Con la media sanción aprobada, aunque recortada, el Presupuesto 2026 será girado al Senado, donde el oficialismo buscará recomponer apoyos para intentar reinstalar parte del articulado perdido o, al menos, evitar nuevas modificaciones.
Mientras tanto, la discusión política continúa abierta: el oficialismo insiste en que las derogaciones eran necesarias para “ordenar las cuentas públicas” y la oposición celebra haber frenado lo que consideraba un “ajuste regresivo” sobre áreas sensibles como discapacidad y educación.

