Nuevas líneas de colectivos: el desafío de ordenar el transporte en una Bahía partida en dos

La discusión por el transporte público volvió a ocupar un lugar central en Bahía Blanca, en un contexto marcado por la recesión económica, los cambios en los recorridos y la necesidad de avanzar hacia un sistema más eficiente. En diálogo con “De Primera con Meneghini”, el subsecretario de Movilidad y Transporte, Fabián Lliteras, abordó la situación actual del servicio y los desafíos que enfrenta la ciudad, mientras que, desde el espacio radial, se aportó una mirada crítica pero constructiva sobre el presente y el futuro del sistema.

Uno de los puntos centrales del debate fue el impacto de la crisis económica en el uso del transporte público. “A esto se le suma la recesión, que hace que baje la venta comercial; lógicamente el sistema sufre la consecuencia porque no se toma el bondi si no tenés plata para venir a comprar”, sostuvo Literas. A esa realidad se agregan nuevas formas de movilidad, como las aplicaciones de transporte, que también modificaron los hábitos de los usuarios.

Sin embargo, el eje del análisis estuvo puesto en el funcionamiento del servicio y en la necesidad de cambios estructurales. “Si el servicio no cumple con los horarios y recorridos que necesitás, lo dejás de usar. Las frecuencias cambian todo el tiempo y no es coherente”, remarcó el fundionario, al tiempo que subrayó que la ciudad arrastra problemas históricos de conectividad.

En ese sentido, Meneghini fue contundente al describir la situación urbana: “Nosotros minimizamos que tenemos la ciudad partida en dos, contamos con menos puentes. Lo del Bailey también es un problema: los camiones ingresan por detrás y todo colapsa”. Esa fragmentación impacta directamente en los recorridos y en la regularidad de las líneas.

Un caso concreto es el de la línea 506. “Antes ingresaba a Villa Nocito y ahora no tiene por dónde llegar. La frecuencia debería ser de 10 minutos y termina siendo de 40”, ejemplificó, graficando cómo los cambios en la traza y la infraestructura repercuten en el día a día de los usuarios.

Desde una mirada a futuro, se planteó que las nuevas líneas y modificaciones deben pensarse con una lógica integral. “La idea sería que los cambios sean estructurales para una Bahía más eficiente, con bondis que lleguen a destino de forma más rápida. De esa manera la gente vuelve a elegir el servicio”, afirmó, y agregó que la calidad también es un factor clave: unidades limpias, recorridos claros y cumplimiento de horarios.

El estado de las calles también apareció como un condicionante. “Cuando hay calles de tierra, el colectivo se detona. Cuando toma el asfalto ya está sucia la unidad. Si vos vas a laburar y el colectivo está sucio, no te gusta”, señaló, marcando que el transporte no puede pensarse de manera aislada de la infraestructura urbana.

En otro tramo de la charla, Literas comparó la realidad local con otras ciudades: “A Buenos Aires hay pocas cosas que le envidio, una de esas es el transporte bajo tierra, que a nosotros nos solucionaría muchos problemas. Pero hoy la realidad es que se necesita una estructura mejorada y pensar otras alternativas”.

Finalmente, el mensaje apuntó a la necesidad de consensos y planificación. “Hay que tener una mirada más constructiva y proactiva. Bahía tiene muchos servicios y estos dos años fue golpeada por todo lo que sucedió, pero este año tiene que ser de crecimiento”, sostuvo. Y concluyó: “Hay que convivir y respetar la decisión del pueblo, pero también generar propuestas. Si no hay una sugerencia propia, tomar la idea de otro y avanzar. No debería ser tan complejo”.

La discusión sobre las nuevas líneas de colectivos y el ordenamiento del transporte aparece así como una oportunidad para repensar una Bahía más integrada, eficiente y con un sistema de movilidad que vuelva a ser una opción real para los vecinos.



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