Una enfermedad mortal para los gatos se está propagando en Argentina

Un nuevo brote de panleucopenia felina, también conocida como parvovirus felino o moquillo felino, encendió las alarmas entre veterinarios y dueños de mascotas en Argentina.

La enfermedad, altamente contagiosa y potencialmente letal, se propagó con fuerza en las primeras semanas de 2026 en varios países de América Latina y ahora preocupa por su impacto en gatos no vacunados.

Una enfermedad agresiva y silenciosa


El virus afecta principalmente a las células de rápida división, como las del sistema digestivo, la médula ósea y los ganglios linfáticos, debilitando las defensas del animal y abriendo la puerta a infecciones secundarias que pueden resultar fatales en cuestión de horas o días.

Los síntomas más comunes incluyen fiebre alta, vómitos (a veces con sangre), diarrea, deshidratación, fatiga, pérdida de apetito y debilidad progresiva.

En gatitos menores de seis meses y animales inmunodeprimidos, la evolución puede ser fulminante.

En hembras gestantes, el virus puede provocar abortos o daños neurológicos en los cachorros.


La American Veterinary Medical Association advierte que la panleucopenia felina es extremadamente contagiosa y puede propagarse incluso sin contacto directo entre gatos.

El virus se transmite a través de heces, vómitos, saliva y secreciones, pero también por superficies, ropa, juguetes, calzado u objetos contaminados.

Su capacidad de permanecer activo durante meses en el ambiente facilita brotes en hogares con varios gatos y refugios.

El diagnóstico temprano es clave para aumentar las probabilidades de supervivencia.

Los veterinarios suelen basarse en la observación clínica y luego confirmar con análisis de sangre (para detectar leucopenia) y pruebas de antígeno fecal o PCR.

Tratamiento y cuidados


Actualmente no existe un antiviral específico para eliminar la enfermedad.

El tratamiento se centra en cuidados de sostén: fluidoterapia intensiva para prevenir la deshidratación, control de vómitos y diarrea, soporte nutricional, antibióticos para infecciones secundarias y monitoreo continuo.

En casos graves, los gatos requieren hospitalización, aislamiento y, en algunos, transfusiones de sangre o alimentación mediante sonda.


Los focos más activos se concentran en áreas urbanas densamente pobladas, donde la interacción entre gatos domésticos y callejeros es frecuente.

Las provincias con mayor número de casos reportados son Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, aunque también se identificaron brotes aislados en otras regiones.



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