Una investigación realizada por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de San Pablo reveló que cada año se desechan de manera incorrecta alrededor de 4,5 billones de colillas de cigarrillos, convirtiéndolas en el residuo más común del planeta.
Los filtros, fabricados con acetato de celulosa, contienen más de 7.000 compuestos químicos (al menos 150 tóxicos) que se dispersan rápidamente en contacto con el agua y pueden ser letales para especies marinas.
El estudio, publicado en Environmental Chemistry Letters, recopiló datos de 130 investigaciones en 55 países y estimó que cada persona arroja unas 550 colillas al ambiente por año, lo que equivale a 766 millones de kilos de residuos. En playas y zonas costeras altamente concurridas se detectaron hasta 38 colillas por metro cuadrado, lo que convierte a estos espacios en áreas críticas de contaminación.
Los investigadores advierten que las colillas no solo afectan a la fauna acuática, sino que los compuestos tóxicos pueden regresar a los humanos a través de la cadena alimentaria. Además, cuestionan el rol histórico del filtro en la industria tabacalera, que se difundió como un elemento “más saludable” pero terminó favoreciendo la continuidad del hábito de fumar y generando un impacto ambiental insostenible.
La investigación busca servir de base para futuras negociaciones internacionales en torno a un tratado global contra la contaminación por plásticos y para reforzar políticas locales de control del tabaco y gestión de residuos. “Si las personas entendieran que están arrojando pequeñas bombas químicas cuando desechan una colilla, tal vez no lo harían con tanta normalidad”, concluyó el autor principal, Victor Vasques Ribeiro.


