El consumo de carne vacuna en Argentina se desplomó en enero de 2026 y se ubicó en 47,9 kilos per cápita/año, el registro más bajo desde 2005, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA).
La producción alcanzó 239 mil toneladas res con hueso, con una caída del 10% interanual por el bajo nivel de faena.
Las exportaciones se mantuvieron estables en torno a 57 mil toneladas, apenas un 1% más que en enero de 2025.
El consumo interno retrocedió 13% interanual, equivalente a 182,1 mil toneladas.
La contracción se explica por la combinación de la sequía prolongada entre 2021 y 2024 y las inundaciones de 2024 y 2025, que redujeron el stock ganadero y afectaron la tasa de preñez, generando menores zafras de terneros.
Esto derivó en una tendencia contractiva de la faena, con 20 bajas interanuales consecutivas.
La baja en la oferta coincidió con un aumento de precios. En enero, cuatro de los cinco cortes relevados por el INDEC superaron la inflación mensual (2,8%).
El asado subió 5,6%, el cuadril y la nalga 3,3%, y la carne picada común 3,1%.
La faena total en enero fue de 1,014 millones de cabezas, un 11,8% menos que en el mismo mes de 2025. Desde CICCRA señalaron que la industria frigorífica atraviesa un momento crítico, con niveles de actividad históricamente bajos.
En contraste, durante 2025 el consumo total de carnes (vacuna, aviar y porcina) había crecido un 3,85% interanual, alcanzando los 116,4 kilos per cápita.
Sin embargo, el inicio de 2026 muestra un retroceso marcado en la carne bovina, reflejando las tensiones productivas y climáticas que afectan al sector.

