Un informe reciente muestra que la probabilidad de mantener un empleo formal en Argentina cayó al nivel más bajo de la última década. Según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, apenas 76 de cada 100 asalariados privados registrados permanecen en el mismo puesto luego de un año, cifra inferior a la de 2018-2019 y a la de 2024-2025.
Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se destruyeron más de 235.000 empleos privados registrados y 73.000 públicos, mientras que crecieron los monotributistas (+150.000) y el cuentapropismo. El resultado es un mercado laboral que genera ocupación principalmente a través del autoempleo, con ingresos más bajos y mayor precarización.
La consultora C-P advierte que quienes perdieron un empleo formal y se refugiaron en la informalidad sufrieron una caída del 14% en su poder adquisitivo, mientras que los autoempleados redujeron sus ingresos reales en un 28%.
El primer trimestre de 2026 confirmó la tendencia: el empleo asalariado se estancó y el trabajo por cuenta propia alcanzó su segundo mayor nivel histórico. Para los especialistas, la conclusión es clara: los nuevos empleos tienen cada vez menor calidad y estabilidad, lo que refleja un deterioro estructural del mercado laboral argentino.
Además, la percepción social acompaña los datos: una encuesta de Latam Pulse Argentina reveló que el 73% de los consultados calificó al mercado de trabajo como “malo”, y el desempleo ya aparece como la segunda mayor preocupación de los argentinos, solo detrás de la corrupción.
Fuente: Ámbito

