El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái que España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años.
La medida obligará a las plataformas digitales a implementar sistemas de verificación de edad más estrictos.
“Nuestros hijos están expuestos a un espacio en el que nunca deberían navegar solos. Ya no vamos a aceptarlo. Los protegeremos del salvaje oeste digital”, afirmó Sánchez, en un discurso que busca reforzar la protección de los adolescentes frente a los riesgos de adicción y exposición a discursos de odio.
El mandatario adelantó que la próxima semana su Gobierno presentará un proyecto de ley para responsabilizar a los ejecutivos de las redes sociales por la difusión de contenido ilegal y mensajes de odio.
La iniciativa se suma a un debate global sobre el impacto de las plataformas en la salud mental juvenil.
España sigue los pasos de Australia, que en diciembre se convirtió en el primer país en prohibir las redes sociales a menores de 16 años.
En Francia, la Asamblea Nacional aprobó un proyecto de ley que fija el límite en 15 años y veta el uso de teléfonos móviles en institutos, mientras que Reino Unido evalúa medidas similares.
La diputada oficialista Laure Miller defendió la iniciativa francesa argumentando que “no se puede dejar que un niño tenga que gestionar algo adictivo por sí solo”.
Citó estudios que muestran cómo las redes sociales afectan hábitos de sueño, lectura y movimiento en los menores.
El ministro de Educación francés, Edouard Geffray, celebró la restricción en su país, destacando que la prohibición previa en niveles de primaria y secundaria tuvo efectos positivos en el ambiente escolar y el aprendizaje.
En España, la medida busca replicar esos resultados y reducir el tiempo que los jóvenes pasan frente a las pantallas.

