El Frigorífico General Pico, ubicado en Trenel (La Pampa) y propiedad del empresario Ernesto “Tito” Lowenstein, suspendió a sus 450 trabajadores en medio de una crisis financiera que acumula una deuda superior a los $30.000 millones.
La planta, que llegó a faenar unas 600 cabezas de ganado por día, redujo su actividad a apenas 50, volviendo inviable su funcionamiento.
La situación está directamente vinculada a la retracción del negocio exportador de carne durante 2025, especialmente por la caída de la demanda en China.
El gigante asiático redujo sus importaciones un 12,3% interanual, lo que impactó de lleno en frigoríficos con fuerte dependencia de ese mercado.
Aunque los precios internacionales mejoraron y mercados como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea pagaron hasta un 30% más por la carne argentina, el mayor ingreso de dólares no alcanzó para compensar la pérdida de volumen.
En General Pico, el impacto fue inmediato: la caída de la faena y el freno de las exportaciones derivaron en la suspensión total del personal.
A esto se sumó un consumo interno estancado en mínimos históricos y el cierre de la faena kosher, que implicó la pérdida de envíos a Israel y de uno de los pocos flujos de divisas que sostenían la operatoria.
Ernesto “Tito” Lowenstein, pionero en la industrialización de la carne vacuna, fue el creador de Paty, la marca que popularizó la hamburguesa en Argentina en los años 80.
A través de su empresa Quickfood, consolidó un negocio que luego vendió en 2009 al grupo brasileño Marfrig, uno de los mayores conglomerados de proteína animal del mundo.
Además, participó en el desarrollo del centro de esquí Las Leñas, en Mendoza.
Hoy, la crisis de General Pico expone la fragilidad de plantas dependientes del comercio exterior y deja en suspenso el futuro de cientos de trabajadores.

