El proceso judicial por el hundimiento del ARA San Juan continúa en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos y las últimas audiencias dejaron al descubierto un dato inquietante: el submarino nunca había realizado las pruebas de máxima profundidad ni de máxima velocidad, ensayos considerados esenciales para garantizar la seguridad de la nave.
El ex capitán de navío Fabián Walter Krawinkel, jefe de Logística y Planificación hasta 2019, declaró que esos ensayos no pudieron concretarse debido a fallas técnicas, entre ellas un porta fusible fundido. “Nunca se realizaron las pruebas clave, que son las de máxima profundidad y máxima velocidad”, sostuvo ante el tribunal, explicando que los incendios eléctricos eran un riesgo recurrente por la gran cantidad de equipos a bordo.
Otro testigo, el submarinista y maquinista Víctor Manuel Pereyra, recordó que durante su período como comandante entre 2014 y 2015 el ARA San Juan estaba en reparación en Mar del Plata y aún faltaban numerosas pruebas de mar para llegar a la etapa de máxima velocidad. Pereyra, visiblemente afectado, sugirió que el submarino pudo haber perdido “el control de la profundidad” antes del desenlace fatal.
El ARA San Juan, un submarino de ataque TR-1700 de fabricación alemana, se hundió en noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo, generando una de las tragedias más dolorosas de la Armada Argentina. Las audiencias actuales buscan esclarecer las responsabilidades técnicas y políticas detrás de la falta de controles y pruebas que podrían haber evitado el accidente.


