El buque Uros-Z, una embarcación de 107 metros de eslora que lleva más de una década abandonada, volvió a romper sus amarras y quedó a la deriva en el río Paraná, a la altura de la ciudad de Corrientes. El movimiento se produjo en medio de la creciente del río, que arrastró nuevamente al barco.
La embarcación permanecía en el Astillero Corrientes y no es la primera vez que la corriente la desplaza. En 2018, el buque también se soltó y quedó a la deriva hasta que lograron detenerlo cerca de Empedrado.
La situación genera preocupación por los riesgos que representa una estructura de semejante tamaño sin tripulación ni capacidad de maniobra propia. Su desplazamiento podría afectar la navegación y poner en peligro otras estructuras ubicadas sobre el río.
Ahora, la atención está puesta en las posibles maniobras de Prefectura Naval Argentina para asegurar y remolcar el barco. Mientras continúa la creciente, el destino del Uros-Z vuelve a ser una incógnita.

