Un efectivo de la Policía Federal Argentina, de 44 años, se quitó la vida de un disparo en la cabeza dentro de su auto en las inmediaciones de la terminal de Merlo.
Según fuentes oficiales, atravesaba una delicada situación económica que ya había manifestado en su entorno laboral.
El agente trabajaba en el área de sistemas multitecnológicos y, de acuerdo con testimonios de sus compañeros, tenía dificultades para sostener sus gastos cotidianos. Incluso había solicitado autorización para realizar trabajos de delivery fuera de su horario habitual para complementar sus ingresos.
Este nuevo caso se da en un contexto de creciente tensión dentro de las fuerzas federales, que el pasado 2 de abril realizaron una protesta conjunta inédita en la historia reciente.
La manifestación, frente al edificio Centinela de Gendarmería en Retiro, reunió a efectivos de la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal, bajo la modalidad de un “abrazo solidario”.
El reclamo salarial expuso la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para afrontar el costo de vida.
El suicidio del agente en Merlo se inscribe en este escenario de malestar interno, desgaste laboral y presión económica.

