Mientras los incendios vuelven a golpear al sur bonaerense y mantienen en vilo a varias localidades del distrito de Villarino, una decisión tomada hace casi una década vuelve a cobrar protagonismo. Se trata del aeródromo de tierra construido en Algarrobo, una obra sencilla pero estratégica que hoy permite una respuesta más rápida y eficiente ante las emergencias.
El propio intendente recordó que la iniciativa nació tras los grandes incendios que llegaron desde La Pampa en el 2015. “Apenas había asumido, veíamos que los aviones hidrantes tenían que salir de Pigüé o Tornquist para cargar agua. Perdían muchísimo tiempo”, explicó el intendente Carlos Bevilacqua.

La solución fue concreta: un pequeño aeródromo dentro del distrito, realizado con el permiso de un propietario local, demarcado y equipado con un tanque y bomba para la carga directa de los aviones hidrantes. “Si el avión opera en el mismo distrito donde está el incendio, apagás mucho más rápido, no perdés horas, combustible ni recursos humanos”, señaló.

