En Argentina, apenas uno de cada dos bebés recibe lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, pese al consenso internacional que recomienda mantenerla como práctica fundamental para la salud infantil. Según la Encuesta Nacional de Lactancia (ENaLac 2022), el porcentaje alcanza el 53,2% y desciende al 44,7% en los lactantes mayores.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un documento que busca elevar ese índice al 60%. Allí se destaca la importancia de la llamada “hora de oro”, el contacto piel con piel inmediato y el inicio de la lactancia en la primera hora de vida, prácticas que reducen la mortalidad neonatal y fortalecen el vínculo madre-hijo.
Los especialistas advierten que las primeras semanas suelen estar atravesadas por dudas, dolor o dificultades en el acople, situaciones que pueden resolverse con acompañamiento profesional para evitar el destete precoz. También remarcan que la reincorporación laboral es un momento crítico: licencias adecuadas, pausas para extracción de leche y espacios amigables son herramientas clave para sostener la lactancia.
El documento subraya además la necesidad de cuidar la salud mental de quienes amamantan, regular la publicidad de fórmulas infantiles y fortalecer los bancos de leche humana, recurso vital para bebés prematuros o con bajo peso. La SAP insiste en que no se trata de inventar nuevas estrategias, sino de garantizar que las acciones probadas y eficaces estén disponibles para todas las familias, sin importar su contexto económico o lugar de nacimiento.

