Guardaparques, científicos y pobladores celebraron el registro del pichiciego menor en la Reserva de Biósfera Ñacuñán, Mendoza.
Este pequeño mamífero, conocido como el hada rosa, es el armadillo más pequeño del mundo y una de las especies más difíciles de observar en Argentina, lo que convierte su aparición en un acontecimiento para la biodiversidad provincial.
El Chlamyphorus truncatus mide entre 7 y 11 centímetros y posee un característico caparazón rosado pálido.
Su vida es casi completamente subterránea, con hábitos nocturnos y gran sensibilidad al entorno, lo que hace que cada avistamiento sea excepcional.
Autoridades ambientales destacaron que la presencia del pichiciego confirma que el ecosistema funciona adecuadamente.
La especie requiere suelos estables, sin alteraciones mecánicas ni contaminación, por lo que su aparición es señal de equilibrio ecológico.
Además, cumple un rol fundamental al alimentarse de hormigas y larvas. También regula poblaciones de insectos y, al excavar, airea el suelo mejorando la infiltración de agua en ambientes áridos.
El pichiciego está declarado Monumento Natural Provincial (Ley N° 6.599), lo que implica un régimen de protección estricto.
Es extremadamente sensible al estrés y no sobrevive en cautiverio, por lo que ante un encuentro se recomienda observarlo a distancia y dar aviso inmediato a las autoridades.
El nuevo registro en Ñacuñán reafirma la importancia de conservar las áreas naturales protegidas: preservar el territorio significa también proteger procesos invisibles pero esenciales para la vida.

