La crisis escala y ya impacta de lleno en uno de los eslabones más sensibles del sistema de salud: las farmacias. Con pagos atrasados, deudas acumuladas y un circuito financiero cortado, desde el sector advierten que la atención a jubilados está en riesgo y que el sistema podría entrar en un punto de quiebre.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos, Juan Perlotti, fue contundente: “La situación es muy delicada. Muchas farmacias no pueden reponer stock y eso empieza a afectar el acceso a los medicamentos”.
Deudas acumuladas y cadena rota
El problema no es nuevo, pero se agravó en los últimos meses. Según explican desde el sector, el PAMI arrastra deudas desde comienzos de año y ya acumula múltiples vencimientos sin cancelar.
“Tenemos deuda de enero, febrero y marzo. Esta semana se cumplen seis vencimientos. Es muchísima plata, cientos de miles de millones”, detalló Perlotti.
El esquema de funcionamiento del sistema implica que las farmacias financian en parte la atención: entregan los medicamentos y luego cobran. Pero cuando los pagos no llegan, la cadena se rompe.
“Al no girarse los fondos, la farmacia no puede reponer y atender al paciente que viene después. Ahí es donde empieza el problema real”, explicó.
Stock limitado y cambios de medicamentos
En la práctica, esto ya se traduce en dificultades concretas para los afiliados. Si bien por ahora la atención continúa, las farmacias trabajan con lo que tienen disponible.
“Hay stock, pero limitado. Vamos a tener que cambiar marcas, siempre respetando la misma droga, pero no siempre el paciente va a recibir lo que venía tomando”, señalaron.
Esto implica además una complejidad extra: explicarle al jubilado por qué su medicación cambia, en un contexto donde muchos pacientes dependen estrictamente de sus tratamientos.
Farmacias que resisten, pero al límite
Uno de los puntos más críticos es que el sistema sigue funcionando, en gran parte, por el esfuerzo del propio sector.
“La farmacia nunca cortó el servicio. Y no se corta por una cuestión humana. Conocemos a los pacientes, sabemos su situación, no podés negar un medicamento”, explicó Perlotti.
Sin embargo, advirtió que ese esfuerzo tiene un límite.
“Hoy estamos sosteniendo la atención con capital de trabajo propio. Pero eso se agota. Si no hay respuesta, las farmacias están en riesgo”, aseguró.
Falta de diálogo y acuerdos incumplidos
El conflicto se profundiza por la falta de certezas. Según denuncian, hubo intentos de acuerdo para regularizar la deuda, pero no se cumplieron.
“Se pactó un esquema de pagos y no se cumplió. Cuando no hay diálogo ni previsibilidad, no podés proyectar nada. Y eso termina impactando en toda la cadena”, remarcaron.
El problema no solo afecta a las farmacias, sino también a droguerías y proveedores, que comienzan a cortar el crédito ante la falta de pago.
Un sistema que se desarma
A la crisis financiera se suma un contexto más amplio: caída en la cantidad de recetas, pérdida del poder adquisitivo y cambios en el financiamiento del sistema.
“El combo es explosivo. Menos recetas, más costos y menos pagos. Es una situación muy compleja”, indicaron.
Además, señalaron que la eliminación de herramientas de financiamiento, como ciertos impuestos que sostenían programas de cobertura, también impactó en el funcionamiento del PAMI.
Jubilados en el centro del problema
En el medio de este escenario están los jubilados, los principales afectados.
“El acceso al medicamento es un tema de vida o muerte en muchos casos. No es un gasto más”, advirtieron.
La preocupación crece también porque, ante las dificultades, muchos pacientes podrían interrumpir tratamientos o no acceder a los medicamentos necesarios.
“El peor momento en años”
Consultado sobre la gravedad de la situación, Perlotti fue claro:
“Hace más de 20 años que estoy en el rubro. Este es uno de los momentos más complejos que hemos vivido”.
El diagnóstico es contundente: sin financiamiento, sin previsibilidad y con una cadena de pagos rota, el sistema que garantiza el acceso a medicamentos para millones de jubilados está en una situación límite

