¿Cómo la guerra en Medio Oriente modifica el combustible en Argentina?

La escalada bélica en Medio Oriente ya tiene consecuencias directas en la economía argentina. En las últimas semanas, el precio internacional del petróleo superó los 110 dólares por barril, lo que derivó en un aumento de hasta 13% en naftas y gasoil en el mercado local. El litro de nafta súper de YPF en Buenos Aires ronda los $1813, mientras que el gasoil también registró incrementos significativos.

El encarecimiento del crudo y del gas impacta en toda la cadena productiva: desde los costos de transporte hasta los precios de los alimentos y los fertilizantes. La Agencia Internacional de Energía advirtió que se trata de la mayor crisis energética de la historia, con efectos que se extienden a países dependientes de importaciones como Argentina.

Sin embargo, la crisis también abrió una oportunidad inesperada. En apenas tres meses, Argentina exportó 50.000 toneladas de gas licuado de petróleo (GLP) a India, más del doble de lo que había vendido en todo 2025. El bloqueo del Estrecho de Ormuz y la necesidad de diversificar proveedores en Asia impulsaron esta demanda, posicionando al país como un actor emergente en el mercado energético internacional.

El Gobierno enfrenta así un escenario dual: por un lado, el golpe inflacionario interno que presiona sobre hogares y empresas.

Por otro, una ventana exportadora que podría mejorar las cuentas externas si se sostiene el ritmo de ventas de GLP.





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