El gobierno alemán enfrenta una fuerte controversia tras conocerse que los hombres de entre 17 y 45 años deben solicitar autorización especial al ejército para viajar fuera del país. La normativa, revelada por el diario Frankfurter Rundschau, generó más de 70 protestas en distintas ciudades y abrió el debate sobre un posible regreso del servicio militar obligatorio, suspendido en 2011 por Angela Merkel.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, intentó aclarar la medida asegurando que las autorizaciones “deben concederse en principio” bajo el sistema actual de voluntarios, y que el objetivo es saber quién podría estar residiendo en el extranjero en caso de crisis. Sin embargo, la explicación no logró calmar el malestar social.
Las movilizaciones se centraron en el rechazo a la normativa y también en la condena a los conflictos internacionales, como la guerra entre Rusia y Ucrania y la escalada bélica en Medio Oriente. Desde la oposición, se cuestionó la “poca transparencia” del oficialismo al incluir la cláusula en una reforma militar aprobada en diciembre pasado.
La medida, aunque vigente en tiempos de paz, refleja la preocupación de las autoridades de Defensa por el contexto internacional y ha reavivado el temor de que Alemania avance hacia un nuevo esquema de servicio militar obligatorio.

