Un informe de la empresa de ciberseguridad Kaspersky reveló que América Latina se convirtió en la región más afectada del mundo por ataques de ransomware en 2025, con un 8,13% de las organizaciones impactadas. La tendencia se mantiene en 2026, con métodos cada vez más sofisticados que van más allá del cifrado de archivos y el pedido de rescates.
Los ciberdelincuentes ahora emplean tácticas de extorsión sin cifrado, robo de datos sensibles y amenazas de publicación en plataformas como Telegram y foros clandestinos. También incorporan herramientas para desactivar sistemas de seguridad y variantes con criptografía postcuántica, que dificultan aún más la recuperación de información.
El fenómeno afecta tanto a grandes empresas como a hospitales, pymes y organismos públicos. La industrialización de los ataques, sumada al modelo “Access-as-a-Service” (donde accesos comprometidos se venden al mejor postor), amplía la capacidad de daño y reduce las barreras de entrada para nuevos actores criminales.
Expertos advierten que la región enfrenta un desafío urgente: reforzar la resiliencia digital. Entre las recomendaciones figuran defensas en capas, copias de seguridad offline, monitoreo del tráfico saliente y el uso de soluciones avanzadas de detección y respuesta.

