Tres semanas después del doble terremoto que devastó al país el 24 de junio, el dolor y la desesperación siguen creciendo. El balance oficial ya registra 4.490 muertes, 16.740 heridos y más de 19.500 personas en refugios transitorios, mientras continúan las réplicas que han dañado más de 900 edificios en Caracas y La Guaira.
De los 3.500 brigadistas internacionales que llegaron para colaborar en las tareas de rescate, solo permanecen unos 2.400. Los familiares de las víctimas reclaman su regreso, convencidos de que son quienes realmente ayudan a remover escombros y recuperar cuerpos. El capitán argentino Luciano Gordillo expresó: “Me he quedado para ayudar porque es importante que rescatemos los restos humanos. Es necesario devolverlos a sus familiares para que puedan velarlos y cerrar”.
Testimonios como el de Ana Carrasquel, que busca a sus hijos entre las ruinas del edificio OPP25 en La Guaira, reflejan la esperanza puesta en los equipos internacionales. Sin embargo, las denuncias contra militares enviados por el gobierno de Delcy Rodríguez señalan que se mantienen armados pero sin colaborar en las tareas de rescate, generando enfrentamientos con vecinos.
Ante la falta de confianza en las autoridades locales y las restricciones impuestas a vuelos con ayuda humanitaria, los damnificados insisten en que la presencia de rescatistas extranjeros es vital para recuperar cuerpos y mantener viva la esperanza de encontrar sobrevivientes.

