Este jueves 22 de enero, un tren de pasajeros de la línea de vía estrecha que une Cartagena con Los Nietos, en la región de Murcia, impactó contra una grúa que había invadido las vías en la localidad de Alumbres.
El choque provocó heridas leves en al menos tres personas y generó escenas de pánico entre los pasajeros, aunque el convoy no llegó a descarrilar.
El impacto rompió parte del cristal de uno de los vagones y ocasionó cortes menores y ataques de ansiedad entre los viajeros, según informaron los servicios sanitarios.
Bomberos, ambulancias y efectivos de la Policía Nacional acudieron rápidamente al lugar para asistir a los heridos y asegurar la zona.
Este episodio constituye el cuarto accidente ferroviario en apenas cuatro días en España.
La seguidilla comenzó con la tragedia en Adamuz, Córdoba, donde dos trenes de alta velocidad colisionaron dejando decenas de muertos y heridos.
Luego, en Cataluña, un tren de cercanías se estrelló contra un muro de contención tras un deslizamiento de tierra provocado por las lluvias, con saldo de un fallecido y numerosos lesionados.
A estos hechos se suman otros incidentes menores que han encendido las alarmas sobre el estado de la infraestructura ferroviaria.
Las autoridades locales y la operadora Adif investigan las causas del choque en Cartagena, que por ahora se atribuye a la presencia de maquinaria no autorizada en la vía.
Mientras tanto, la acumulación de siniestros en tan corto tiempo genera creciente preocupación pública y política.
Los sindicatos ferroviarios ya han advertido sobre la necesidad de reforzar protocolos de seguridad y mantenimiento, en momentos en que se espera que las investigaciones oficiales aclaren las fallas detrás de esta serie de accidentes.

