La situación de los comercios en Bahía Blanca refleja con crudeza el impacto de la crisis económica nacional. Cada vez más locales bajan sus persianas, lo que se traduce en pérdida de puestos de trabajo y en una desaceleración de la actividad que golpea directamente al consumo y al movimiento de la ciudad.
En este escenario, la Municipalidad de Bahía Blanca, junto a la Cámara de Diputados bonaerense y la Cámara de Comercio local, logró articular un fondo especial de 300 millones de pesos y una moratoria fiscal para aliviar a los comerciantes más afectados. La medida busca sostener al sector en medio de un contexto adverso, con índices de vulnerabilidad financiera que se disparan y con negocios que no superan los 35 millones de pesos de facturación mensual promedio.
Desde la oposición, alineada con el Gobierno nacional, se insiste en criticar al oficialismo local por el “ahogamiento” de los comercios. Sin embargo, son los mismos sectores que respaldan a una administración nacional que llevó a los locales al borde del colapso y que no ha brindado asistencia efectiva en los momentos más críticos.
Los datos económicos muestran que la situación empresarial es alarmante. Cada vez cierran más locales, se pierden fuentes de empleo y la actividad se desacelera, generando un círculo vicioso que impacta en toda la comunidad. La falta de inversión y de crédito accesible agrava el panorama.
En este contexto, el esfuerzo municipal y provincial aparece como un intento de contener la caída, mientras la ausencia de apoyo nacional deja a los comerciantes librados a su suerte.

