Las autoridades de Nepal confirmaron que el número de víctimas por los aludes e inundaciones repentinas en la frontera con China superó los 390 muertos, mientras que más de 1400 personas permanecen desaparecidas, entre ellas unos 800 extranjeros que estaban en la zona realizando senderismo o peregrinaciones religiosas.
El desastre se originó por el colapso de un glaciar en el pico Langtang Lirung, que provocó una avalancha de hielo y rocas sobre el río Lhende Khola.
En apenas 30 minutos, los niveles de agua subieron hasta nueve metros, arrasando pueblos enteros, carreteras, puentes y represas hidroeléctricas.
Equipos de rescate y helicópteros militares trabajan en la región de Nuwakot para localizar sobrevivientes y asistir a los desplazados.
La Junta Nacional de Turismo informó que entre los desaparecidos hay ciudadanos de más de treinta países, incluidos China, India, Estados Unidos, Reino Unido y Australia.
Expertos señalaron que el fenómeno es un evento compuesto, resultado de la interacción entre un terremoto y el impacto del cambio climático, que acelera el derretimiento de glaciares y aumenta la inestabilidad de las laderas del Himalaya.
El gobierno británico ofreció ayuda económica para las tareas de rescate, mientras que China y Estados Unidos confirmaron que decenas de sus ciudadanos figuran entre los desaparecidos.

