En la era del streaming y el consumo rápido de noticias, el periodismo local y la política bahiense atraviesan un punto de inflexión. Existe una frontera ética y profesional que no se puede cruzar: la que separa el debate de opinión de la difusión irresponsable de falsedades fácticas.
El reciente episodio protagonizado por la presidenta del Concejo Deliberante de Bahía Blanca, Gisela Caputo, durante su participación en el programa «Basados» —plataforma transmitida por el portal BHInfo— constituye un claro ejemplo de cómo la falta de preparación de una autoridad pública, sumada a la actuación desastrosa de un medio que renuncia a chequear la información, termina generando un daño directo a la comunidad.
Gisela Caputo y una irresponsabilidad institucional alarmante
Las afirmaciones vertidas por Gisela Caputo sobre la supuesta inoperatividad de los canales para denunciar delitos en la Provincia de Buenos Aires no representaron una mera crítica a la gestión de turno. Representaron un acto de desinformación grave emano de la máxima autoridad del poder legislativo local.
La plataforma digital de la Secretaría de Seguridad bonaerense (seguridad.gba.gob.ar) no solo se encuentra activa y funcional, sino que permite radicar denuncias de forma ágil y anónima ante delitos complejos como narcotráfico, robos o violencia de género. La efectividad del sistema es tal que procedimientos policiales y judiciales concretos en la ciudad se han desencadenado precisamente a partir de estas alertas digitales.
Que una funcionaria con la investidura de Caputo afirme lo contrario expone dos escenarios igualmente preocupantes: una profunda ignorancia sobre las herramientas de seguridad vigentes en la ciudad que preside, o una intencionalidad política dispuesta a infundir desánimo en el vecino. Cuando una figura pública convence a la ciudadanía de que «denunciar no sirve» o que «la app no funciona», desalienta la denuncia. Y sin denuncia no hay estadística, no hay investigación y se consolida la impunidad en las calles.
BHInfo y «Basados»: el desastre de hacer comunicación sin periodismo
Si el accionar de Caputo es cuestionable desde la ética pública, la labor del medio BHInfo y de la mesa del espacio «Basados» resulta directamente desastrosa en términos periodísticos.
El periodismo no consiste en poner un micrófono, encender una cámara de streaming y validar en silencio todo lo que dice un invitado. Servir de zócalo pasivo para la difusión de noticias falsas es la negación misma de la profesión.
- Cero chequeo en vivo: Bastaba con que el equipo periodístico de BHInfo abriera la aplicación o ingresara a la web en el teléfono durante la entrevista para constatar que el portal estaba operativo y desmentir la afirmación al aire.
- Amplificación de la mentira: Al publicar y replicar las declaraciones de Caputo sin el debido contrapunto o contraste fáctico, BHInfo se transformó en cómplice y vehículo de la desinformación.
El periodismo local no puede operar como un mero relacionista público de la dirigencia política de turno ni como una tribuna de tribus que celebran zócalos sensacionalistas sin auditar datos.
Conclusión: Exigir rigor antes de que sea tarde
Las herramientas públicas están para usarse y la seguridad requiere la participación activa de los vecinos. Cuando dirigentes como Gisela Caputo anteponen el zócalo a la verdad, y cuando medios como BHInfo actúan de manera tan deficiente al renunciar al chequeo de datos, la sociedad pierde confianza en las instituciones.
La confrontación política es sana en democracia; la mentira irresponsable y la complacencia mediática que la amplifica, no. Es hora de exigir un estándar mínimo de rigurosidad: que los funcionarios se informen antes de hablar y que los medios periodísticos recuerden que su compromiso principal es con la verdad y con los vecinos, no con el micrófono de turno.

