El acueducto que Villarino esperó durante años y que Bevilacqua logró convertir en realidad

Demandó una inversión de $5.476 millones, reemplazó 16,43 kilómetros de antiguas cañerías de asbesto cemento y permitirá mejorar el abastecimiento de agua potable para más de 13 mil vecinos. Detrás de la obra hay una larga gestión del intendente Carlos Bevilacqua para transformar una necesidad histórica de Villarino en una solución concreta.

La inauguración del Acueducto Pedro Luro–Hilario Ascasubi, encabezada el pasado viernes por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, marcó mucho más que la puesta en funcionamiento de una nueva infraestructura. Para Villarino significó el cierre de una historia que durante años tuvo como protagonistas a vecinos, autoridades y una necesidad tan básica como determinante: garantizar el acceso y la provisión de agua potable.

Y en esa historia hay un nombre que aparece desde el comienzo de las gestiones: Carlos Bevilacqua.

El intendente de Villarino llevó durante años el reclamo por el deterioro del viejo acueducto y la necesidad de encontrar una solución definitiva. En agosto de 2024, cuando finalmente se concretó la licitación de la obra, desde el propio municipio se destacaba que se trataba de la solución a un problema histórico que afectaba especialmente el abastecimiento de Pedro Luro, Hilario Ascasubi y otros sectores del distrito.

El proyecto implicó una inversión millonaria y la renovación de una infraestructura que durante años había sufrido roturas y problemas operativos. La vieja cañería de asbesto cemento fue reemplazada por una nueva red de PVC, con una traza paralela a la existente. En total, se renovaron 16,43 kilómetros de cañerías.

La magnitud de la obra permite dimensionar el desafío: $5.476 millones de inversión para una infraestructura que ahora permitirá mejorar el abastecimiento de agua potable de más de 13 mil habitantes.

Pero antes de que las máquinas comenzaran a trabajar, hubo que recorrer otro camino: el de la gestión política y administrativa.

Este medio había reflejado ese proceso en agosto de 2024, cuando se anunció la licitación por un presupuesto cercano a los $5.700 millones. En aquella oportunidad, la noticia señalaba que el avance llegaba después de años de gestión del intendente de Villarino, y que la obra era considerada fundamental para solucionar los históricos problemas de abastecimiento en la región.

Bevilacqua había sido claro entonces: la obra representaba la posibilidad de resolver un problema histórico de falta de caudal y, al mismo tiempo, generar empleo durante su ejecución.

Se licitó el Acueducto Pedro Luro – Hilario Ascasubi por $5.700 millones

Un año después, aquella licitación se transformó en una obra terminada.

El viernes, con la presencia de Kicillof y funcionarios provinciales, el acueducto quedó formalmente puesto en funcionamiento. La Provincia, a través de ABSA, concretó el reemplazo total de las cañerías, dando respuesta a una demanda que durante años había formado parte de la agenda del distrito.

Y allí aparece uno de los aspectos más importantes de esta historia: las grandes obras no comienzan el día de la inauguración.

Comienzan mucho antes, cuando un intendente insiste, golpea puertas, presenta proyectos, reclama financiamiento y busca que una necesidad de su comunidad ingrese en la agenda de los gobiernos provincial y nacional.

El Acueducto Pedro Luro–Hilario Ascasubi es, en ese sentido, el resultado de una articulación entre el municipio de Villarino y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Pero también es el resultado de una gestión local que durante años sostuvo el reclamo hasta conseguir que aquella necesidad dejara de ser un expediente y se transformara en infraestructura.

Hoy, más de 13 mil habitantes tienen por delante un sistema de abastecimiento más confiable.

El acueducto que durante años fue una demanda, después una promesa y finalmente una obra en marcha, ahora es una realidad. Y detrás de esos 16,43 kilómetros de nuevas cañerías también queda la huella de una gestión municipal que decidió no abandonar el reclamo hasta conseguir la solución.





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