En el Hospital San Felipe de San Nicolás, Sandra dio a luz a su hijo David y se convirtió en la madre primeriza de mayor edad registrada en la Argentina, con 62 años. El nacimiento se produjo mediante cesárea y el bebé pesó 2,750 kilos.
El embarazo fue posible gracias a un tratamiento de fecundación in vitro realizado en Rosario. La gestación transcurrió sin complicaciones y fue calificada como “totalmente normal” por los médicos que la acompañaron.
El caso resulta excepcional porque la normativa argentina establece límites etarios para acceder a técnicas de reproducción asistida.
Actualmente es hasta los 44 años con óvulos propios y hasta los 51 con óvulos donados. La experiencia de Sandra se ubica muy por encima de esos parámetros.
En el mundo existen antecedentes similares.
La rumana Adriana Iliescu fue madre a los 66 años en 2005, la española María del Carmen Bousada tuvo mellizos a los 67 en 2006 y la alemana Annegret Raunigk dio a luz a cuatrillizos a los 65 en 2015.

