El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, generó controversia al declarar que las iglesias porteñas deberían dejar de brindar comida y abrigo a las personas en situación de calle porque “cada vez vienen más”.
Sus palabras fueron interpretadas como un cuestionamiento directo al rol social de las instituciones religiosas, que históricamente han acompañado a los sectores más vulnerables.
La crítica se percibe como una visión que reduce la función de la iglesia a lo espiritual, dejando de lado la asistencia material.
El comentario también expone la crisis económica y social que atraviesa el país.
El aumento de la indigencia y la demanda de ayuda en organizaciones refleja el impacto del modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.
La declaración provocó rechazo en sectores religiosos y sociales. Desde su parte, reivindican la labor solidaria de las iglesias como un sostén indispensable frente al avance de la pobreza y la falta de políticas públicas de contención.

