Colectivos más caros y un Concejo cada vez más chico: la mediocridad política

En Bahía Blanca el boleto de colectivo vuelve a aumentar, el sistema de transporte sigue mostrando señales de agotamiento y los vecinos vuelven a quedar atrapados entre tarifas cada vez más altas y un servicio que no logra salir de la crisis. Pero el problema ya no es solamente económico: también empieza a ser político.

La última discusión en el Concejo Deliberante dejó expuesta una realidad incómoda. Mientras el transporte público atraviesa uno de sus momentos más delicados —con empresas advirtiendo sobre costos imposibles, caída de pasajeros y riesgo operativo— buena parte del debate legislativo quedó reducido a discursos vacíos, posicionamientos para redes sociales y una pobreza argumentativa alarmante.

El aumento aprobado llevará la tarifa plana a más de $1.838, en una ciudad donde el bolsillo viene golpeado desde hace tiempo y donde muchos trabajadores destinan una parte cada vez más grande de su sueldo solamente para viajar.

Sin embargo, lejos de aparecer propuestas profundas o una discusión seria sobre cómo sostener el sistema, el recinto volvió a transformarse en un escenario de frases efectistas y oposición automática.

Ahí aparecen las intervenciones de Martín Salaberry y Fernando Compagnoni. Ambos buscaron posicionarse políticamente frente al aumento del boleto, capitalizando el enojo lógico de los usuarios, pero evitando discutir el núcleo del problema: cómo se financia un sistema que está virtualmente quebrado.

Porque decir “no al aumento” puede sonar atractivo en términos políticos. El problema empieza cuando nadie explica cómo se sostienen los colectivos, cómo se pagan los combustibles, cómo se mantienen las frecuencias o cómo se evita que el sistema termine directamente colapsando.

Y eso es justamente lo más preocupante del actual Concejo Deliberante: la sensación de que la discusión pública se volvió superficial, improvisada y muchas veces desconectada de la realidad técnica y económica de la ciudad.

Mientras los vecinos esperan soluciones, el debate político parece haberse convertido en una competencia de videos para Instagram.

La propia situación del sistema ya había sido reconocida incluso por sectores que acompañaron el aumento. Desde el cuerpo deliberativo se llegó a admitir que el transporte atraviesa una situación crítica y que el incremento funciona apenas como “un parche” para evitar que el esquema termine de explotar.

Y ahí también aparece otro foco de cuestionamiento: la conducción política del Concejo.

La presidencia de Gisela Caputo quedó nuevamente en el centro de las críticas por un cuerpo legislativo que desde hace tiempo transmite lentitud, desorden y una preocupante falta de dinamismo frente a temas centrales para la ciudad.

Porque el problema no es solamente cómo se vota. También es cómo funciona el Concejo.

Sesiones atravesadas por escándalos internos, discusiones alejadas de las prioridades reales de los vecinos y debates cada vez más pobres terminan alimentando la sensación de un cuerpo legislativo que perdió capacidad de liderazgo político.

En una ciudad golpeada económicamente, con un sistema de transporte en crisis y miles de usuarios que necesitan respuestas concretas, Bahía Blanca parece tener hoy un Concejo más preocupado por el impacto político inmediato que por construir soluciones reales.

Y mientras los concejales discuten slogans, el boleto sigue subiendo.





TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Más del autor