Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre enero y abril de este año se registró un saldo negativo de 5.654 empresas menos y la desvinculación de 43.680 trabajadores. Solo en abril, el balance fue de 1.814 firmas menos respecto a marzo, con fuerte impacto en el comercio y la industria manufacturera.
En diciembre de 2025 había 489.749 empleadores, cifra que descendió a 484.095 en abril de 2026. En paralelo, el número de trabajadores registrados pasó de 9.559.457 a 9.515.777 en el mismo período. Si se toma como referencia noviembre de 2023, mes base de la gestión de Javier Milei, la caída acumulada es de 28.262 empleadores y 341.396 trabajadores.
Los especialistas señalan que gran parte de los cierres corresponde a empresas jóvenes, con menos de tres años de antigüedad, que no lograron sostenerse en un contexto de caída del consumo y altos costos iniciales. También se observa un pasaje de la producción a la comercialización de bienes importados, reducción de plantillas y aumento de la informalidad y el monotributo.
La Secretaría de Trabajo aclaró que no se trata de un volumen de cierres “históricamente elevado”, sino de una marcada debilidad en la creación de nuevas firmas. La baja natalidad empresarial impide compensar la salida natural de compañías, lo que explica la contracción del tejido productivo y el retroceso del empleo formal.

