Las billeteras virtuales aprovecharon las promociones de viajes gratuitos en colectivos y subtes para sumar millones de usuarios. Lo que parecía una estrategia comercial terminó siendo un negocio silencioso: convertir cada movimiento cotidiano en información financiera.
Horarios, recorridos, frecuencia de viaje, consumos y hábitos diarios comenzaron a alimentar sistemas de scoring crediticio, utilizados para ofrecer préstamos, ajustar límites y medir riesgo. La expansión de los pagos digitales en el transporte público abrió una nueva etapa para las fintech, que desde 2024 lanzaron descuentos y pasajes gratuitos para captar clientes.
El modelo marcó un cambio respecto al sistema financiero tradicional, que analizaba ingresos formales o historial bancario. Ahora las fintech construyen una “biografía financiera conductual”, basada en pagos pequeños, movimientos repetidos y rutinas diarias.
Sin embargo, la mora en los créditos fintech creció con fuerza en los últimos meses, exponiendo las limitaciones de estos sistemas de evaluación. Al mismo tiempo, especialistas advierten sobre la violación de datos personales y los riesgos de discriminación automatizada, ya que patrones de movilidad o consumo pueden convertirse en indicadores de confiabilidad financiera sin que los usuarios lo sepan.
Fuente: La Política Online

